Índice

 

Mi autobiografía lingüística

 

Las calles polvorientas de Laredo hablan:

encuentros con la cultura latina y las lenguas

 

                        Yo debería haber estado contento ser monolingüe.  Después de todo, el objetivo de mi familia de inmigrantes era convertirnos tan completamente como posible en estadounidenses, irreconocibles de cualesquier otros «Americans» del país.  No sé, realmente, por qué me puso interesado en aprender español, especialmente a mi edad.  Sin duda, es un poquito descabellado.  ¡Pero bueno! – es lo que estoy haciendo, por el momento, por todos modos.

 

«Los hispanos representan más de la mitad del crecimiento de la nación en la última década.»  (Pew.Hispanics…”)

 

«El censo de Estados Unidos: los niños hispanos ya son la mayoría en California.»  (BBC. “US Census…”)

 

            Estos titulares reflejan la influencia creciente de la cultura latina y la lengua española en Estados Unidos.  Mientras aprendiendo español, he encontrado mucha controversia sobre esta influencia y el estatus de inmigrantes latinos en el país.  Hay cuestiones polémicas relacionadas a la asimilación y aculturación de los inmigrantes, tal como a la educación de sus hijos.  En cuanto a la última, por muchos años la «educación bilingüe» era el método de elección para educar los niños latinos.  Este método usa clases enseñadas en español en todos sujetos, con una transición gradual a clases en inglés.  Los partidarios afirman que los resultados en el largo plazo son buenos, pero investigaciones de varios métodos dicen que no es el caso.  [Para ver las definiciones de los varios métodos y algunas ventajas y desventajas de cada uno, véase (University of Michigan, “Different…”; Grant,What…”)]  Otras personas prefieren los métodos de la «sumersión» o la «inmersión (total)»,  los que colocan los niños hispanohablantes en clases normales enseñadas totalmente en inglés.  Estudiantes reciben ninguna ayuda con inglés en la «sumersión» y reciben (muy) poco en la «inmersión (total)».  Los partidarios de estos métodos creen que la asimilación rápida de los niños inmigrantes, así como la preservación de «inglés sólo» en el país son los más importantes objetivos, pero estos métodos pueden ser muy duro para los niños.  Aunque algunas personas todavía defienden todos estos métodos, un mejor planteamiento es la «inmersión amparada», como algunos estados han puesto en práctica.  Otra gran cuestión polémica de inmigración latina es relacionada a la asimilación y aculturación en general.  Aunque algunas personas creen que inmigrantes latinos aculturan y se asimilan tan bien como los inmigrantes del pasado, la tasa de inmigración latina es tan alta que hay un presencia creciente de la cultura latina y la lengua española en el país.  Llego a estas conclusiones debido a mis propias experiencias como nieto de inmigrantes así como mis encuentras con la aprendizaje de lenguas y la cultura latina.

 

            Estoy en la tercera generación de inmigrantes de Croacia y Eslovenia.  Mis cuatro abuelos inmigraron de allá al principio del siglo XX.  Inmigraron por las mismas razones de que los latinoamericanos inmigran hoy – la oportunidad de hacer una mejor vida.  Todos eran muy jóvenes y muchas veces me he pensado sobre lo aterrador que debe haber sido viajar a un país nuevo con una lengua que no se entendía en absoluto.  Había una comunidad de sus compatriotas en Butte, Montana a causa de la mina de cobre allí, la que hizo posible que mis abuelos pudieron empezar en esos alrededores que eran completamente extraños para ellos.  Es quizás una indicación del asilamiento de las comunidades del «país viejo» en esos días que todos mis abuelos vivían dentro de 50 millas el uno del otro, pero sólo se conocieron en Butte.   Aunque al principio mis abuelos varones trabajaron en la mina, ambos salieron de ella después de poco tiempo.  Mi abuelo materno se convirtió en un encargado de funeraria para el cementerio en Butte, el que era sumamente grande debido a las muchas muertes en la mina peligrosa.  Mi abuelo paterno estableció una granja avícola muy pequeñita en las afueras de la ciudad, donde también crió los cerdos.  Es evidencia de las grandes oportunidades del país en esos días, en que ambos pudieron tener éxito aunque no hablaban inglés muy bien.  Probablemente no podría hacer lo mismo hoy – fue una oportunidad de un país muy joven y relativamente no habitado, lo que era especialmente el caso en Montana.

 

            Mis abuelos maternos tuvieron dos hijas y un hijo, y mis abuelos paternos tuvieron dos hijas y dos hijos.  Había gran presión de asimilarse en la cultura estadounidense.  Todos mis abuelos así como mis padres y tíos sentían la discriminación de ser no suficiente «anglosajón», lo que era la ideal en esos días (aunque parece un poco extraño hoy en día, que la ideal se restringía a un solo país  – Inglaterra – de Europa y no toda Europa).  Por lo tanto, mis abuelos trataban de lograr que sus hijos se asimilaran tanto como posible.  En particular, en cuanto a la lengua, enfatizaban sólo inglés, con no pensamiento de hacer a los hijos bilingües.  Especialmente mi abuela paterna presionaba a sus hijos para que parecieran tan anglosajones como posibles y además, para que frecuentaran y se casaran con anglosajones. Las dos hermanas así como el hermano de mi padre hicieron exactamente eso, y se casaron con personas muy anglo.  Sus hermanas, por ejemplo, se casaron con mis tíos llamados «Bird» y «Golden» – apellidos que son aproximadamente tan anglos como hay (y mis tíos sí coincidían con sus apellidos por ser bastante anglosajones).  No le gustaba a mi abuela que mi padre eligió como novia a mi madre, con apellido «Merzlak».  Siempre había fricción entre mi madre y su suegra en este sentido.  No parece ser algo similar en las familias latinas hoy.  De hecho, el contrario puede ser la verdad – que los padres quieren que sus hijas e hijos se casen con otros latinos.

 

            Mis abuelos trabajaban muy fuerte para tener éxito en su nuevo país.  Aprendieron inglés suficientemente para hablar en conversaciones normales.  Jamás eran fluentes, pero aprendían suficiente para poder pasar la prueba de ciudadanía de Estados Unidos.  Mis padres, por otra parte, hablaban inglés fluentemente y también sí hablaban, entendían, leían y escribían un poco de la lengua croata / eslovena.  Sin embargo, la usaban muy raramente -- ¡algunas veces al fin de que mi hermana y yo no podían entender algo!  En una manera similar a sus padres, mis padres también querían que nosotros hijos nos convirtieran indistinguibles de otros estadounidenses.  Esto significaba, para una cosa, que no era ningún pensamiento de tratar de enseñarnos la lengua croata / eslovena.  Como casi todos otros estadounidenses, estábamos destinados a ser monolingües y hablar sólo inglés.  Así, como es el caso con latinos hoy, mi hermana y yo, miembros de la tercera generación después de la inmigración, perdimos la lengua de nuestra herencia.

 

            Mi primer contacto con otra lengua vino de la iglesia católica.  Cuando estaba en la escuela primaria, yo era monaguillo.  En esos días, la misa entera era en latín y tenía que memorizar algunas respuestas in esa lengua para darlas al sacerdote.  Recuerdo que no realmente entendía lo que las líneas significaban – simplemente memorizaba como se esperaba de mí.  Sin embargo, pocos años después, de hecho tomé dos años de latín en la escuela secundaria.  Si pudiera hacerlo de nuevo, ciertamente habría tomado español en vez de latín.  Sin embargo, ni siquiera era una opción – no había clases de español, sino las únicas opciones (en Bozeman, Montana, si recuerdo correctamente) eran o latín o francés.  En ese tiempo, Montana estaba muy lejos de la frontera de Latinoamérica y no se veían tantos latinos como hoy.  No había pasado por la cabeza tomar español.  Latín era la lengua de una educación «clásica» que se debía tomar para preparar a ir a la universidad.  En realidad, en ese tiempo no pensaba mucho de las humanidades en general, incluyendo las lenguas.  Mis intereses eran en cosas científicas y en su mayoría, pensaba que otros sujetos eran simplemente cosas que tenía que hacer, como requisitos, pero ellos no me gustaban mucho.  Recuerdo, sin embargo, que latín en alguna manera parecía aceptable porque tiene una estructura muy regular y ordenada – quizás similar a las matemáticas que me gustan.  Recuerdo también que para algunas personas, aprender un idioma era mucho más fácil que para mí.  Una estudiante en particular, Janice Beatty – la hija de un profesor de la Universidad Estatal de Montana en Bozeman – aprendía latín muy fácilmente.  Mientras la mayoría de nosotros luchaban con los pasajes del libro, Janice de hecho conversaba con la maestra en latín.

 

            Mi próximo encuentro con las lenguas fue en la universidad en Bozeman.  Era un estudiante científico en la física.  En mis estudios en la universidad, aún más que en la escuela secundaria, me molestaban los cursos de las humanidades, los que consideraba una imposición de mi tiempo para mis estudios «verdaderos» en la física y las matemáticas.  Sin embargo, una lengua era un requisito para graduación y, además, si se quería continuar a los estudios de posgrado, también era necesario para obtener un doctorado.  La selección de una lengua apropiada no tenía nada que ver con lenguas habladas en el país, sino de cuál lengua sería útil en investigaciones científicas.  De verdad, había dos alternativas principales: el alemán o el ruso.  La primera era debida a las contribuciones de los físicos alemanes en los primeros años del siglo XX.  La segunda era debida a las contribuciones crecientes de los científicos rusos en el tiempo de la guerra fría – era la edad de «Sputnik» y la carrera espacial.  Yo pensaba que el ruso sería demasiado difícil debido al alfabeto ruso.  La lengua croata / eslovena es de hecho relacionada al ruso, pero para mí, la lengua de mi herencia no tenía ninguna importancia en mi vida y no tendría ninguna importancia en el futuro.  Esto es quizás un comento sobre tratar de preservar tales lenguas de herencia.  La clase en alemán se enfocaba en aprender cómo leer la literatura científica.  No había ninguna expectación que los estudiantes aprenderían hablar fácilmente en la lengua.  Además, había mucho menos recursos entonces que ahora: no había el Internet ni computadores ni videos – sólo audio en un laboratorio.  Era mucho más difícil aprender una lengua como hablada.

 

            Fue durante uno o dos vacaciones mientras era un estudiante entonces que encontré por primera vez la cultura latinoamericana y la lengua española.  Manejé un Volkswagen «escarabajo» desde Montana hasta el suroeste de Estados Unidos – a Arizona y California.  ¡El paisaje y la gente me encantaron!  Recuerdo una escena en particular, como si fuera ayer.  Desde la frontera en Arizona, manejé al sur hasta el golfo de California y el mar de Cortez.  Llegué en un pueblo pequeño llamado Puerto Peñasco.  Su belleza era difícil a creer.  Habían literalmente millas y millas de playas de arena blanca, totalmente no habitadas.  El pueblo sí mismo era un lugar pequeñito, con quizás pocos cientos de habitantes, quienes eran pescadores.  Recuerdo un esqueleto de madera de un barco de pesca que estaba en construcción por la mano.  Era una escena muy inolvidable que me gustó mucho.

 

            Después de graduarme de la universidad con una licenciatura en la física, trabajé por dos años en la industria estadounidense.  Habría sido más natural continuar en estudios de posgrado inmediatamente.  Ciertamente, en la física era muy preferible tener un título de posgrado.   Sin embargo, tenía un amigo bueno, Bill Jamison, quien era 10 años mayor que yo e influyó mi decisión.  Bill había estado en la marina de guerra entre sus estudios de licenciatura y  posgrado, y me animó a trabajar por pocos años antes de continuar con estudios de posgrado.  Respetaba a Bill y tomé su consejo – aunque respectivamente, no sé si yo haría el mismo otra vez.  Simplemente hay demasiado riesgo que uno no volvería a sus estudios, jamás.  Fue principalmente sólo por la suerte que yo de verdad volví.

 

            De todos modos, quizás por algún recuerdo de mis encuentras encantadoras con cosas latinas, en una manera u otra llegué en la ciudad fronteriza de Laredo, Tejas.  Había aceptado un trabajo con Uniroyal, el fabricante de neumáticos, él que tenía una pista de prueba para los neumáticos allá.  Cuando salí del autobús en el polvo de las calles de Laredo, pensé que habíamos pasado por una deformación del tiempo en algún lugar de la ruta.  Seguramente, ¡era en aquellos tiempos de «Billy, el chico»!  Las casas eran de adobe, con ventanas y puertas de tela y suelos de tierra.  Hacía color – mucho, mucho calor – y el sol caía a plomo.  Casi todos los habitantes parecían ser mexicanos y hablar español.  En ese tiempo, Laredo era una ciudad pequeña que literalmente era la más pobre en Estados Unidos – ¡pero me gustó!  Nunca me han gustado ciudades grandes y siempre he preferido lugares más pequeños y menos poblados.  Laredo era perfecto para mí.

 

            Si hubiera tenido algún sentido, habría empezado a aprender español inmediatamente.  Sin embargo, mis prioridades entonces eran casi totalmente orientadas a la ciencia y yo todavía consideraba que las humanidades eran una digresión de mi «trabajo verdadero».  Aun así, la cultura latina haría una gran impresión en mí, la que nunca he olvidado.  Algunas cosas destacan.  Por uno, me daba cuenta de cómo compañías grandes ven a los trabajadores mexicano-americanos.  Uniroyal había tenido una instalación en Lancaster, California, pero se trasladó a Laredo porque por un lado California se había convertido demasiado poblada, pero por otro lado – y tal vez el más importante – podía contratar empleados mexicano-americanos por salarios muy bajos.  Los conductores de los vehículos de prueba ganaban $1 por hora.  Nunca  entendía cómo eran capaces de mantener a sus familias con esos salarios – aun en esos días.  Parecía que casi todos tenían familias de aproximadamente doce niños.  ¿Cómo era posible?  No entendí entonces y todavía no entiendo cómo pudieron hacerlo.  Como es el caso con compañías hoy e indocumentados, además de los salarios bajos, la compañía trataba de salir con la suya de tener los condiciones de trabajo menos aceptables como posibles.  Un ejemplo que recuerdo vívidamente es que todos los autos de prueba tenían aire acondicionado.  Después de todo, en este lugar en Tejas, las temperaturas dentro de los automóviles eran 110 grados Fahrenheit y más sin él.  Sin embargo, Uniroyal decidió que podía ahorrar pocos centavos sin los acondicionadores de aire (en un tiempo cuando el petróleo costaba 31 centavos por galón), y los desconectó – así que los conductores tenían que endurar las temperaturas debilitantes todo el día – por $1 por hora.  En este trabajo también vi un ejemplo del requisito de «sólo inglés».  Uniroyal requería que todos los empleados – y en particular los mexicano-americanos – hablaran sólo inglés en la instalación.  Aunque habría sido muy natural para ellos hablar español, en realidad cumplían con esta regla.  Tal vez era el mejor, porque todos no entendían español – como yo, así como los empleados de California e incluso algunos empleados de Laredo sí mismo.

 

            La instalación de prueba era para mí un lugar mágico (La Tierra de Google, “Uniroyal…”; Los mapas de Google, “Uniroyal…”).  Era muy grande – cerca de 2 millas en cada lado, en las afueras de Laredo – una tierra natural y libre, con animales de todos tipos como jabalís, serpientes de cascabel, tarántulas, ciervos y aún a veces un león de montaña u oso de las montañas cerca de Monterey.  Tenía una pista circular de prueba con una circunferencia de 5 millas, que era inclinada empinadamente para probar neumáticos a alta velocidad.  Recuerdo que esta prueba mostraba un aspecto de la cultura entre varones latinos, es decir el machismo latino.  Había un hombre joven con apellido de Chapa, quien era el conductor de esas pruebas de alta velocidad.  Chapa era atlético y tenía un aire de confianza en sí mismo – tal vez el prototipo del latino macho.  Su sueldo era el mismo de los otros -- $1 por hora – pero claramente era un posición de distinción que le gustaba mucho a él y que los otros mexicano-americanos respetaban.  A propósito, otro ejemplo del machismo de la cultura latina se acabó de señalar – la tamaña de las familias de los hombres, la que les mostraba a ellos en términos concretos su virilidad.

 

En esos días, a diferencia de hoy, era muy fácil cruzar de un lado de la frontera al otro.  No había el problema como hoy con el flujo de drogas y la «ley de patriota».  Incluso pensé una vez de alquilar un apartamento en Nuevo Laredo al otro lado de la frontera en México, pero finalmente decidí que yo no tenía suficiente audaz para hacerlo y que probablemente sería más pena que valía.  En unas pocas ocasiones aproveché la oportunidad para viajar más al dentro de México.  Un par de veces fui con los mexicano-americanos de la instalación.  Estaban siempre bromeando en español entre sí mismo y con mexicanos con quienes nos encontrábamos.  A veces trataban de explicarme un chiste, pero muchas veces era difícil y dirían que el chiste dependía en frases y significados que eran específicos a la lengua.  Un par de veces tomé los autobuses mexicanos a Monterey o a la Ciudad de México.  ¡Estos viajes eran grandes aventuras para un joven de 23 años de edad!  Los autobuses eran viejos y llenos de mexicanos comunes de todos tipos.  Recuerdo en particular que había dos conductores para el viaje a la ciudad de México y que uno dormía – justo en el autobús – mientras el otro manejaba.  Pensaba en ese momento, «¡qué raro!».  Me fijaba la gran disparidad de clase en esas ciudades.  Casas grandes estaban al lado de chozas pequeñas de adobe.  Pensaba también sobre eso, «¡qué extraño!».  Esas cosas estaban fuera de mis experiencias en la sociedad aislada de Montana.  No recuerdo, realmente, cómo era posible hacer esos viajes sin saber nada de español, pero en alguna manera los hice.  Ciertamente, casi todas las personas alrededor de mí durante los viajes hablaban sólo español.

 

Había un trabajador que se había trasladado de la instalación en California que se convirtió en mi amigo.  Lee Marlin era mucho mayor que yo, pero para alguna razón que no entendía, realmente, nos convertimos en amigos.  Lee era un aficionado de armas viejas del ejército de Pancho Villa durante la revolución mexicana.  Vagaba por los pueblos pequeñitos en México en busca de reliquias de ese tiempo.  Una vez, encontró una pistola insólita – una Colt con número de serie algo como «7».  ¡Muy rara!  Debido a su tiempo en México, Lee sabía bien los costumbres y la vida allá.  En cuanto a la policía mexicana, me sorprendí aprender que en Nuevo Laredo los policías tenían que comprar sus propios pistolas y balas para ellas.  Por eso, Lee contó, no podrían dar en el blanco cuando dispararan, porque nunca podían permitirse los gastos de balas para ensayar.  También aprendí, con respecto a la policía, que uno siempre tenía que llevar efectivo para pagarles sobornos para que no detuvieran a Ud. ni le metieran en la cárcel.

 

            Otro incidente demostró el temperamento latino en ese tiempo.  Diseñé y construí un sistema para advertir si un auto se saldría de la pista circular debido a alguna cosa como un reventón de un neumático.  La pista era tan inclinada que otros conductores no podían ver sobre el borde exterior y podrían no darse cuenta que un conductor hubiera tenido un accidente. Para construir el sistema de alerta, tenía que instalar una «valla» a lo largo del borde exterior, la que tenía un alambre eléctrico, el que un auto rompería, si se saldría de la pista.  El jefe de la instalación asignó un trabajador mexicano-americano a trabajar conmigo.  Había trabajado mí mismo como obrero en los veranos mientras en la universidad y tenía expectaciones sobre el esfuerzo de trabajo.  Sin embargo, ese hombre tenía otras ideas de la cultura latina del tiempo, las que la palabra popular del día – «mañana» – reflejaba.  No podía aguantarlo y le pedí al jefe si yo podría continuar sin ese trabajador y eso es lo que pasó.

 

Mientras en Laredo, yo siempre tenía la idea de que mi tiempo allí sería breve y que volvería a la universidad y estudios de posgrado.  Tuve la fortuna de recibir una beca de tres años del programa «La Ley de Educación de Defensa Nacional (NDEA)».  La existencia de esa beca era a causa de la guerra fría con la Unión Soviética y la preocupación – después de Sputnik – de que Estados Unidos estaba detrás de esa adversaria en las ciencias y matemáticas.  Iba a empezar estudios de posgrado en la física y las matemáticas en la Universidad de Colorado en Boulder en el otoño.  Sin embargo, sabía que si continuara hasta el doctorado, necesitaría otra lengua además del alemán.  Por lo tanto, volví a la casa de mis padres en Bozeman e inscribí en un curso intensivo de francés.  El curso comprimió un año escolar completo en sólo un par de meses en el verano.  En ese tiempo, realmente sólo tenía dos posibilidades para poder usar la lengua para cumplir los requisitos de un doctorado – o francés o ruso.  Una vez más, como antes, pensaba que el ruso sería demasiado difícil.  Aunque español había acabado de encantarme, no podía usarlo para satisfacer los requisitos: simplemente no era una posibilidad.  La meta del curso en francés, como había sido el caso en la clase de alemán, era para poder leer investigaciones científicas.  No había ninguna expectación de poder hablar fluentemente.  Aun así, el curso era muy intensivo.  Estudiaba francés desde despertarme hasta acostarme.

 

            En el otoño, como planeado, empecé estudios científicos en la universidad de Colorado.  En esos días, Boulder era una puebla pequeña, con un ambiente del oeste de los Estados Unidos.  Me gustaba mucho mi tiempo allí y recuerdo esos días con afición.  Me preocupaba sobre las pruebas en las dos lenguas.  Sin embargo, por suerte, pude tomarlas inmediatamente y las aprobé.  Era un gran peso de mis hombros que éstas estaban detrás de mí y podía concentrarme en mis estudios científicos.

 

            Durante el tercer año de mis estudios, mientras asistiendo a una fiesta de baile para estudiantes de posgrado, me encontró con una mujer joven que era una estudiante de posgrado en el departamento de alemán.  Joan era muy inteligente y simpática y habíamos venido de orígenes similares.  Ella era una maestra secundaria que había vuelto a la universidad para aumentar sus calificaciones para su trabajo, como es común para maestros secundarios y primarios.  En tiempo corto, nos casamos y entonces nosotros ambos continuábamos con nuestros estudios de posgrado, mientras viviendo en un apartamento pequeño de la universidad.

 

            Para mi tesis de doctorado en las matemáticas, de hecho tenía una necesidad de utilizar mi conocimiento de alemán.  Como sucedió, la fuente principal para mi investigación era un artículo en alemán de un matemático alemán del principio del siglo XX.  Era interesante que aunque mi nueva esposa era totalmente fluente en alemán y pudo ayudarme a leerlo, no pudiera traducir el sentido satisfactoriamente.  Ella no entendía los usos especializados de palabras para las matemáticas, las que en algunos casos eran simplemente palabras común, sino usadas con significados específicos para las matemáticas.  Por lo tanto, tuve que leer el documento entero en alemán por mí mismo – pero por cierto con bastante ayuda de Joan.

 

            Tuve éxito obtener mi doctorado en las matemáticas y Joan también tuvo éxito conseguir su maestría en alemán.  Acepté una posición como profesor asistente de las matemáticas en el Instituto de Tecnología de Georgia en Atlanta.  Joan obtuvo una posición como maestra de alemán en una escuela secundaria en Decatur, en las afueras de Atlanta.  Aunque casado con una maestra de lengua, en ese tiempo estaba enfocado en temas científicos.  Por eso, poco sucedió en cuanto a mi habilidad con otras lenguas.  La única cosa un tanto relacionada era el dialecto del sur, sobre todo de los negros.  Recuerdo una fiesta de los maestros que trabajaban con Joan, en la que algunas maestras platicaban mientras exagerando el acento – ¡como en la película «Lo que el viento se llevó»!  Fue muy divertido.  Recuerdo también que a veces no pude entender a los negros en absoluto.  Es un ejemplo en el que aún en inglés, hay dificultades con dialectos locales, como puede ser el caso en español con cosas similares y en particular con el spanglish.  Además de cosas profesionales, la vida continuaba y dos años después de llegar a Atlanta empezamos una familia con el nacimiento de nuestra hija Michelle.

 

            Después de tres años en Atlanta, conseguí trabajo como matemático con el Servicio Geológico de Estados Unidos en Tacoma, Washington, donde Joan también consiguió trabajo como maestra de alemán en las escuelas públicas de la ciudad.  La atmósfera del oeste parecía más confortable para nosotros que la del sur en Atlanta, porque nos habíamos criado en una sociedad más abierta y libre que la del sur.  En Tacoma, parecido a en Atlanta, no tenía mucha oportunidad de perseguir otra lengua, pero enfocaba mis esfuerzos en temas científicos del medio ambiente – en particular recursos de agua como glaciares, ríos y lagos.  Joan empezó a ensenar francés, su lengua menor, porque podía ensenarla en una de las mejores escuelas secundarias en Tacoma y las posiciones en alemán estaban ya ocupadas.  Mientras que nos ocupábamos de cosas lingüísticas y científicas, la vida todavía continuaba y añadimos a nuestra familia con la llegada de nuestra segunda hija Sandra.

 

A veces Joan tenía intercambios con escuelas en Europa – primero con Alemania y entonces con Francia –  y las maestras extranjeras se quedaban con nosotros en nuestra casa.  Joan también llevaba a los estudiantes de su escuela a la Alemania y Francia, pero yo jamás la acompañaba.   En un tiempo, cuando había reducciones en las escuelas, Joan incluso se preparó para ser una maestra de español.  Me asusté que ella fuera capaz de aprender la lengua tan rápidamente.  En corto tiempo, que incluía estudie en Guadalajara, pudo hablar español fluentemente.  Por cierto, era muy lista en las lenguas.  En mi caso, debido a los visitantes franceses en nuestra casa, me puse animado a continuar en francés.  El Sistema Publica de Transmitir (PBS) tenía un curso en la televisión y obtuve las materias para él y perseguí los programas.  Era mi primera experiencia con una aproximación de los cursos en línea que existe hoy.  Me gustaba mucho este método y de verdad mejoré mi habilidad con francés.

 

            Nuestras dos hijas son probablemente típicas de la «cuarta generación» de inmigración.  Son completamente monolingües y no tomaron ninguna lengua extranjera en sus cursos de escuela primaria, secundaria o universitaria – ¡a pesar de que su mamá era maestra de lenguas!  Además, no han tenido ningún contacto ni interés en antepasados en el «país viejo».  De hecho, en la familia de Joan, la inmigración fue aún más remota – sus abuelos maternos nacieron en esta país, hijos de pioneros de Montana (de orígenes escocesa, si recuerdo correctamente).  Su abuela paterna nació en Irlanda, pero su abuelo paterno nació en la Isla de Vancouver en Canadá, el hijo de un inmigrante de los Países Bajos y una indígena de la isla.  Aunque por casualidad mi herencia es bien pura por estar en la tercera generación, mis hijas ciertamente se conforman a las normas típicas del «crisol» de Estados Unidos.

 

            Como resultó, salí de ambos mi trabajo y la vida familiar en aproximadamente el mismo tiempo, con jubilación de mi trabajo y divorcio de Joan.  Nuestras hijas eran adultos al tiempo: ahora Michelle es ingeniera eléctrica en Raleigh, Carolina del Norte y Sandra es maestra de escuela secundaria en Seattle, Washington.  El cambio en vida me permitía perseguir cosas que me interesaban así como viajar a los lugares que me gustaban.   Ciertamente, he continuado con mis propios proyectos científicos de temas que me intrigan.  Sin embargo, también he reconectado, por lo menos un poco, con el mundo latino que experimenté hace desde muchos años en Laredo en mi juventud.

 

            Un lugar que realmente quería visitar otra vez era Puerto Peñasco, porque mi recuerdo de él era de un sitio encantador.  Así, una vez lo hice.  ¡Ay!  ¡Qué choque!  El pueblo pequeñito con millas y millas de playas, casi no habitadas, se había convertido en una ciudad sucia llena de turistas de todos tipos.  Las playas de arena blanca se habían bordeado con hoteles turísticos y casas.  Había gente y automóviles en todos partes, apurando en todas direcciones.  No me gustaba ese cambio – ni un poco.  En algunas maneras lo que pasó a Puerto Peñasco ha sucedido también con otros lugares en Latinoamérica debido a la presión de población.  De todos modos, el Puerto Peñasco que vi en mi juventud ahora existe sólo como un recuerdo (La Tierra de Google, “Puerto Peñasco…”; Los mapas de Google, “Puerto Peñasco…”).

 

             Así, ¿qué pasó con el otro lugar – es decir con Laredo sí mismo?  Pues, Ud. puede imaginarlo – o tal vez no.  Una vez más, cuando llegué allá después de tantos años, casi no la pude reconocer.  La ciudad que había sido la más pobre en Estados Unidos era concurrida y bulliciosa.  Había centenares de camiones pasando por la frontera en ambas direcciones.  Había un montón de contenedores de transporte (centenares, también) – los que eran transportados por los camiones.  ¿Qué había pasado?  Descubrí la respuesta: TLCAN, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.  Éste había cambiado todo.  Ahora, si Laredo quiere un hospital moderno o una escuela nueva, se construye casi por la noche.  El tratado ha proveído la ciudad con mucho dinero, empresas y comercio.  Mi trabajador de hace muchos años, quien me dijo «mañana»,  había sido reemplazado por sus nietos, quienes trataban de atropellarle a Ud. con sus SUV’s (vehículos deportivos utilitarios) mientras manejando furiosamente por las calles en su búsqueda de la vida buena.  ¡Qué cambio de la escena hace muchos años cuando me bajé del autobús y pensé que quizás yo vería a «Billy el chico» caminando por las calles polvorientas de Laredo!  TLCAN es un ejemplo de lo que es posible cuando los países de este hemisferio abran sus fronteras y trabajan juntos para mejorar condiciones para todos.

 

            Mientras manejando por el oeste de Estados Unidos en los años durante mi jubilación, me he dado cuenta de cambios ocurriendo en el país en cuanto a los latinos.  Primero, hay «caminos de los indocumentados», los que no están reconocidos oficialmente, pero no obstante existen.  Por estos, significo los caminos desde la frontera con México hacia la frontera con Canadá, los que sostienen un flujo constante de los indocumentados, quienes pueden verse en lugares a lo largo del camino.  Un ejemplo es la autopista interestatal 5 desde la frontera mexicana al norte de Tijuana hasta Los Ángeles y entonces interestatal 15 de allí por California, Nevada, Utah, Idaho y Montana hasta la frontera canadiense.  En cualquier parada de camiones o tienda de comida rápida o motel, se encuentran obreros mexicanos – muchas veces varios hombres viajando juntos en su camino al trabajo en un solo vehículo.  Están hablando español, pero típicamente hay uno en el grupo que habla un poco de inglés.  Muchas veces no necesitan hablar inglés, porque los vendedores en las tiendas podrían ser latinos también – es frecuentemente el caso que la lengua oída en las tiendas entre los vendedores es el español.  A lo largo de estos caminos, la presencia de la cultura latina y la lengua española es un hecho que crece y es más evidente de año a año.

 

            Encontré otro gran cambio desde mi tiempo cerca de la frontera hace desde muchos años.  Antes, era relativamente fácil cruzar o conducir cerca de la frontera.  Ahora, y por cierto después del 11 de septiembre de 2001, es mucho más difícil.  Otro factor que contribuye mucho al cambio es el problema creciente del tráfico de drogas y armas, el que hoy en día es afuera de control.  Antes, hace desde muchos años, podía cruzarse la frontera llevando sólo una licencia de conducir de Estados Unidos.  También podían conducirse sin injerencia los caminos cerca de la frontera a lo largo de su longitud.  Ahora, hay líneas largas de vehículos para cruzar que pueden tardar horas.  Aun cuando cruzar caminado, hay mucho más escrutinio.  Se necesitan pasaportes y puede haber preguntas por los agentes de la patrulla fronteriza que le traten a Ud. como un criminal.  Hay otras paradas de inspección aún en Estados Unidos, dentro de un par de centenares de millas de la frontera.  Todo crea un sentimiento de incomodidad hoy que no existía antes – no sólo para los latinos sino para cualquier persona.

 

            En mi libertad de jubilación, he agarrado el gusto a pasar los veranos en Montana y los inviernos cerca de la frontera en Arizona o Nuevo México.  Por lo tanto, durante mucho del año, estoy rodeado por la cultura latina y español.  En Tucson, Arizona, por ejemplo, hay vallas publicitarias en español.  También puede escucharse español en radio y televisión local, como Univisión.  Mientras haciendo cola en tiendas, muchas conversaciones alrededor son también en español.  Paso mucho tiempo en la Universidad de Arizona en Tucson y casi todos empleados de mantenimiento de la universidad son latinos, quienes se hablan español el uno al otro.  Debido a esta influencia en mi vida, algún día en un instante descabellado decidí a tomar clases en español a la Universidad de Montana en Missoula.

 

            Basada en mis experiencias anteriores con lenguas, sabía que no sería fácil aprender otra lengua.  Es probablemente más como aprender a tocar un instrumento musical como el piano que otros cursos de la universidad.  Para aprender requiere un montón de repetición y práctica.  Esta experiencia puede ser bastante similar al problema que enfrenta a los inmigrantes de Latinoamérica a Estados Unidos – sino con las lenguas invertidas.  No es fácil y tarda mucho tiempo.  La mayoría de estadounidenses no tienen ninguna idea sobre la esfuerza requisita ni el tiempo involucrado.  Porque son monolingües y no tienen ninguna experiencia con una lengua extranjera por sí mismos, aceptan los publicitarios públicos que anuncian «¡aprenda una lengua en dos semanas!».

 

            De lo que ha pasado conmigo con las lenguas, tengo algunas reacciones a los planteamientos de tratar la educación de los hijos de inmigrantes latinos.  Sin duda, no estoy de acuerdo con el método de «sumersión», en él que los hijos latinos sean simplemente tirados en clases enseñadas en inglés con ninguna ayuda en absoluto.  Me pregunto cuántos estadounidenses monolingües que defienden este método se inscribirían en una clase de español en que todo fuera en español desde el principio – con ninguna explicación en inglés.  De hecho, el Tribunal Supremo decidió en 1974 que «sumersión» es contra de la ley: las escuelas tienen que proveerles alguna ayuda en inglés a los estudiantes que la necesitan (Constitutional Rights Foundation, “Lau…”).  Tampoco estoy a favor de aun el ligeramente menos inflexible método de la «inmersión (total)».  Aunque hay algunas personas como Richard Rodríguez que han sobrevivido este método y lo defienden, es demasiado brutal para la mayoría y muchos niños estarían dañados por él (Rodríguez, “Hambre…”).  Sin embargo, el sentimiento central de Rodríguez da en el blanco – la asimilación, aculturación y aprendizaje del inglés deben ser de importancia última.  Es sólo que en general los estudiantes merecen más ayuda – estructurada directamente y explícitamente en el programa de estudios de la escuela.

 

            Por otro lado, tampoco estoy de acuerdo con el «contrario», o sea la educación «bilingüe».  Aunque pueda sonar deseable, la experiencia ha demostrado que la realidad no cumple con la idealidad.  En el mundo real, este método se convierte en la prolongación del uso de español en lugar de aprender inglés, así como en la retardación del aprendizaje de otros sujetos y, al fin, en la promoción de español como una lengua alternativa y oficial para el país.

 

            Las experiencias con implementaciones en la vida real muestran que el mejor planteamiento es la «inmersión amparada» -- exactamente lo que los estados como California, Arizona y Massachusetts han implementado recientemente.  En este método, sí, los niños reciben ayuda inicialmente, pero la idea es que adopten inglés tan rápidamente como posible.  Las investigaciones muestran que este método funciona (Rossell, Bilingual…”; Rossell,The Near…”; Rossell,It’s…”).

 

            En cuanto a los inmigrantes adultos, es probable que será como siempre: la mayoría simplemente no podrán esforzar suficiente para aprender inglés bien, debido a restricciones como falta de tiempo.  Como siempre, probablemente será sus hijos y nietos que logren hacerlo.  Esto sólo pasará si la tasa de inmigración permite la asimilación de inmigrantes sobre generaciones.  Sin embargo, lo que he visto durante mi vida es que la asimilación está perdiendo contra un crecimiento de la cultura latina y la lengua española (Pew, “Hispanics…”; BBC, “US Census…”).  Sí, el proceso es muy, muy lento – pero la presión es implacable para hacerlo.  Por lo tanto, aunque no es un requisito hablar español ahora, los jóvenes que lo hablen tendrán una ventaja distinta en el futuro de este hemisferio.

 

 

 

 

BBC. “US Census: Hispanic children now majority in California”.  El 9 de marzo de 2011.  Consultado el 10 de julio de 2011 en http://www.bbc.co.uk/news/world-us-canada-12685408

 

Constitutional Rights Foundation.  Lau v. Nichols”.  Consultado el 21 de septiembre de 2011 en http://crfimmigrationed.org/index.php/supreme-court-summaries/lau-v-nichols-1974

 

Grant, Shawn; Regina Meeler y Leah Misak.  What are the most widely implemented models of instruction in English for Speakers of Other Languages (ESOL)?”.  University of Georgia.  [En este artículo, hay un error: reemplace «Structured Immersion» y «Structure Immersion» con «Sheltered Immersion».]  Consultado el 21 de septiembre de 2011 en http://bpayne.myweb.uga.edu/Shawn.htm  [Este enlace ya no funciona.]

 

La Tierra de Google.  Puerto Peñasco, Sonora, México.  Recorrido de la ciudad por vista de satélite.  Consultado el 23 de septiembre de 2011 en el siguiente, en el que Ud. puede también ver alrededor por sí mismo usando los mandos arriba a la derecha o simplemente empujando la imagen con el ratón, si quiere:  http://www.creativemethods.com/espanol/temas/PuertoPenascoTour.htm [Este enlace ya no funciona.]

 

La Tierra de Google.  Uniroyal en Laredo, Tejas.  Recorrido de la instalación por vista de satélite.  Consultado el 23 de septiembre de 2011 en el siguiente, en el que Ud. puede también ver alrededor por sí mismo usando los mandos arriba a la derecha o simplemente empujando la imagen con el ratón, si quiere: http://www.creativemethods.com/espanol/temas/UniroyalTour.htm [Este enlace ya no funciona.]

 

Los mapas de Google.  Puerto Peñasco, Sonora, México.  Vista de satélite.  Consultado el 19 de septiembre de 2011 en
http://maps.google.com/maps?
q=puerto+penasco,+mexico&hl=en&ll=31.310308,-
113.552713&spn=0.045685,0.104284&sll=37.0625,-
95.677068&sspn=27.22791,63.808594&vpsrc=6&t=h&z=14

 

Los mapas de Google.  Uniroyal en Laredo, Tejas.  Vista de satélite de la instalación.  Consultado el 19 de septiembre de 2011 en
http://maps.google.com/maps?
q=uniroyal+drive,+laredo,+tx&hl=en&ll=27.690596,-
99.445796&spn=0.021318,0.046263&sll=27.544806,-
99.449959&sspn=0.170772,0.370102&vpsrc=6&t=h&z=15

 

Pew.Hispanics Account for More Than Half of Nation's Growth in Past Decade”.   El 25 de marzo de 2011.  Consultado el 10 de julio de 2011 en http://pewresearch.org/pubs/1940/hispanic-united-states-population-growth-2010-census

 

Rodríguez, Richard.  “Hambre de memoria: la educación de Richard Rodríguez”.  Conversaciones escritas, página 81. John Wiley & Sons, Inc., 2010

 

Rossell, Christine H.  Bilingual Education Versus Sheltered English Immersion: What Is the Best Approach to Educating LEP Children?”  Boston University.  Véase en particular página 5.  Consultado el 2 de septiembre de 2011 en http://www.texaspolicy.com/audio/2008-PO-Rossell.pdf  Este enlace ya no funciona, pero el artículo está aquí: http://www.creativemethods.com/espanol/temas/
educacion_bilingue_vs_inmersion_amparada.htm

 

 

Rossell, Christine H.  It’s time to replace Texas’ bilingual education policy”.  The Houston Chronicle.  El 4 de septiembre de 2009.  Consultado el 21 de septiembre de 2011 en http://www.chron.com/opinion/outlook/article/It-s-time-to-replace-Texas-bilingual-1603226.php

 

Rossell, Christine H.  The Near End of Bilingual Education”.  Educationnext.org.  Consultado el 2 de septiembre de 2011 en http://educationnext.org/the-near-end-of-bilingual-education/

 

University of Michigan.  Different types of bi- or multilingual education”.  Consultado el 21 de septiembre de 2011 en http://sitemaker.umich.edu/370blinged/different_types_of_bilingual_education